martes, 11 de noviembre de 2014

Guapa de cara, de Rafael Reig

Tenía ganas de leer algo de este escritor por eso de que junto con Antonio Orejudo y Eloy Tizón son algunas de las referencias de la narrativa actual. Se dice que hacen buena literatura y que forman una generación. Bueno, las etiquetas a mí no me dicen mucho, igual que los grandes premios. Así que me puse manos a la obra, quiero decir, ojos a la página.

La novela me descolocó al principio, con un Madrid distópico, inundado y navegable. El agotamiento del petróleo en 1979 forzó que los desplazamientos por la capital tuvieran que ser en lanchas y barcos. España acabó constituyendo la Federación Ibérica de los Estados Unidos en la que se habla anglo (lo cuenta, pero no lo muestra). Poco a poco fui entrando en la historia, narrada por la muerta, Dolores Eguíbar, escritora asesinada de un disparo. Deambula por distintos escenarios seguida de su hijo literario y, a la postre biológico, con un ojo vago y con el que tiene una relación... extraña (por no desvelar más).

Creo que no se puede clasificar la novela ni de género negro, ni ciencia ficción, ni novela psicológica... Es una mezcla de todo. Me parece que está muy bien escrita, con eficacia y precisión. La historia no es que me haya gustado mucho, pero no me impide reconocer la arquitectura.

Los lectores de Madrid reconocerán muchos de los lugares mencionados en el libro, sobre todo los de generaciones anteriores. También son identificables las referencias a un pasado común que hemos tenido todos los que estudiamos EGB. Las meriendas, los juegos, las casas de cuéntame. Los aficionados a la lectura encontrarán referencias a autores clásicos y hasta se despacha la protagonista con Azorín y Unamuno. Para que no falte de nada, hay alusiones cinematográficas y musicales, sobre todo a canciones de Los Secretos.

En resumen, más que por la historia he leído este libro por interés entomológico. Leer algo bien escrito justifica el tiempo dedicado.

domingo, 2 de noviembre de 2014

En picado, de Nick Hornby

Una novela que engancha por su sencillez. Me gusta mucho este libro, el primero que leo de este autor. No puedo sino reconocer su eficacia en la narración y apreciar las referencias a un realismo casi galdosiano, aunque sin las extensas descripciones decimonónicas. De hecho, las descripciones son mínimas.

Son cuatro los narradores, como cuatro los protagonistas, cada uno con su voz y su personalidad. Nick Hornby es un maestro para retratar el lenguaje y mentalidad juvenil, el de la rebelde Jess hija del ministro de Educación y paradigma del fracaso en eso mismo: educación. Martin es un presentador de televisión defenestrado tras un incidente sexual con una menor. JJ un fracasado músico de Rock y Maureen, una mujer gris atada a cuidar de su hijo Matty, en estado vegetativo.

Los cuatro coinciden en la azotea de la Toppers' House con intención de suicidarse en Nochevieja. Pero parece que el suicidio es un acto íntimo y ninguno llega a saltar por la cornisa. Así que deciden posponer el acto a la siguiente fecha más elegida por los suicidas: San Valentín.

Hornby trata a los personajes con humanidad y respeto. No son perfectos y todos pertenecen al grupo de gente con la que nos podemos cruzar en la vida. El autor no elige a héroes ni modelos, sino a seres humanos con fallos y virtudes, lo que dota de mayor verosimilitud a su historia. Nos habla de sus historias humanas y una pátina de humor baña todo el libro, sin por ello trivializar los dramas personales de cada uno ni el tema del suicidio, la depresión o la frustración.

El final es el que me ha dejado algo más decepcionado. No porque esté mal, pero no está cerrado y en esta historia me lo esperaba. Es un final coherente con el resto de la historia, realista. La vida sigue y, en este caso en concreto, en un doble sentido.

lunes, 27 de octubre de 2014

NaNoWriMo

El año pasado descubrí de casualidad, ni recuerdo cómo, este evento. Ahora me estoy preparando para lograr el objetivo de las 50.000 palabras en un mes.
Noviembre de 2013 fue un mes muy complicado para mí y si no logré por unos centenares de palabras la meta se debió a las circunstancias adversas. Nadé y nadé para morir en la orilla. Este año espero lograrlo.
Animo a todo el mundo a participar. Mandan consejos, charlas de ánimo de escritores, te ofrecen herramientas...
Hubo noches en que me dormía con los dedos sobre el teclado, pero tuve siempre la sensación de profesionalidad: escribí cada día. Con o sin ideas, cansado o sin motivación. Me obligué a sentarme y cumplir el objetivo diario de palabras.
El resultado fue una buena novela, que ahora estoy corrigiendo. Haré una pausa para emprender este nuevo proyecto (sólo temo que pierda el tono de la otra...). La de este año será una novela mucho más extensa (en base a mis notas y esquemas) de lo que requiere NaNoWriMo, pero tendré un buen borrador.
¡Estoy impaciente!

domingo, 26 de octubre de 2014

Meditación para dummies, de Stephan Bodian

En vez de meditar desde el primer día hice lo que más me gusta hacer: leer. Sin embargo, a meditar se aprende meditando. Lo bueno es que, a diferencia de otras disciplinas, cada minuto de práctica o aprendizaje ya es un minuto de meditación ganado.

Lo bueno del libro es descubrir todas las grandes ventajas de la meditación. Tantas que sorprende que no sea una práctica general y casi obligatoria. Es cierto que en EE.UU. incluso se receta por algunos médicos y que sea una técnica milenaria ratifica sus bondades.

El libro, como casi todos los de Dummies, es muy didáctico y atractivo. Hay mucha información, con enlaces a archivos de audio, consejos... Como todos los libros para dummies, supongo.

Me ha ayudado y motivado a comenzar con esta práctica, que ahora creo que tenía que prescribirse por los médicos y los filósofos.

El monje que vendió su Ferrari, de Robin Sharma

Una relectura del que es uno de mis libros de cabecera. Como parece evidente, no se trata de ficción aunque esté narrado con ese tono. La historia es un pretexto, como las parábolas.

Hay tantas ideas en su interior que cada lectura me descubre nuevos mensajes y reflexiones. Son muchos los consejos que cualquiera puede aprovechar para hacer de su vida algo mejor e, incluso, algo grandioso.

Robin Sharma comparte su mensaje en internet, en sus seminarios de coaching, en sus libros... es un gurú del coaching y no estaría donde está si no fuera por el éxito que logra todo aquel que le sigue. 

Este libro es un manual para lograr lo que queramos en la vida. Aunque, ojo, parafraseando al proverbio chino: cuidado con lo que deseas, que puede que se cumpla.

El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta, de Robin Sloan

Una de esas lecturas prescindibles para mí. Al principio me atrajo la portada. Después la sinopsis y por fin el comienzo del libro. Pero no conseguía incrementarse el interés ni la tensión y aparecían los clichés.
Una librería de viejo que apenas vende, clientes que estudian libros con textos crípticos, una hermandad de estética masónica, un mensaje de inmortalidad, un diseñador de páginas web en paro y una chica que trabaja en Google... En fin.

sábado, 11 de octubre de 2014

Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa

Es el primer libro que leo de este autor. Desde un punto de vista literario no hay mucho que comentar. Bueno, de comentar se podría, de literatura no. Nos encontramos con una total ausencia de descripciones de los personajes, de la casa, del entorno. Es todo reflexión y recuerdo. Abusa sin justificación de los puntos suspensivos. Incluso los utiliza mal. Cada pocas líneas un punto y aparte, así un párrafo se fragmenta en tres, cuatro o diez. Revela su nombre casi al final de la novela, sin motivo para haberlo escatimado antes y sin justificación para sacarlo ahora. El único nombre propio, por cierto. Lo dicho, literatura escasa. Es más un libro de autoayuda con formato ficción.

Con habilidad evita el melodrama y la sensiblería, pero está trufado de tragedia. El protagonista enviuda y se tiene que hacer cargo de su padre, viudo. Hay accidentes de tráfico, enfermedades, hospitales, cáncer, alzheimer, alusiones a la eutanasia...

Me da la impresión de que el autor explota su drama personal con productos comerciales de mensaje positivo, menos mal, con gancho para el consumo masivo.

De gustos no hay nada escrito, pero mi tiempo lo prefiero dedicar a libros y autores de verdad.

Las claves perdidas del Camino de Santiago, de Mariano F. Urresti

Parece mentira que estemos rodeados de señales, pistas, mensajes, símbolos y todo tipo de pruebas en el Camino de Santiago y que no los veamos. Como dice al final del libro "Nadie lo creía, ni lo cree en la actualidad, desde luego, pero justamente ahí reside la fortaleza del secreto".

Una vez más, Mariano F. Urresti nos asombra con su inmensa cultura y conocimientos. Es cierto, y él mismo lo afirma a lo largo del libro, que algunas claves son interpretables, pero es tan válida una interpretación como otra. Es cuestión de fe, no sólo religiosa, y a menudo son más atractivas las leyendas que la Historia.

Lo que es indudable es que hay muchas sombras en la historia, escrita siempre por los vencedores y por los dominantes del status quo. No todas las explicaciones nos parecen satisfactorias y algunos misterios no quieren ser revelados, se quieren conservar en círculos cerrados y se transmiten de forma interna entre sus iniciados.

Las conexiones del enigma enlazan con la Atlántida y el Antiguo Egipto, Stonehenge, Noé y el diluvio universal, los templarios, el Jardín de las Hespérides, los tartesos, la isla de San Borondón, los antiguos griegos y su mitología, la lejanas India y Mesopotamias, el apóstol Santiago... y terminar en Finisterre. ¿casualidad? Parece complicado. ¿Interpretación voluntarista? Demasiado retorcido. En cualquier caso, la mayor virtud del libro es que abre la mente, plantea cuestiones que nos hacen reflexionar y cuestionar lo que nos rodea.

El tercer gemelo, de Ken Follett

Hoy en día ya nada nos sorprende, por desgracia, y la manipulación genética empieza a parecernos rutinaria. La clonación de la oveja Dolly fue revolucionaria en 1997. ¿Sabemos si ha habido clonación humana?

No voy a entrar en este tema lleno de implicaciones éticas, morales, religiosas... Es de lo que trata esta novela. Muy del estilo de Ken Follett, mantiene el interés y entretiene.

Una profesora universitaria, Jeanni Ferrami, que estudia las pautas de comportamiento de gemelos idénticos (univitelinos) separados al nacer, de cómo –aunque no se hayan criado juntos– tienen gustos y gestos exactamente iguales. También su idéntica propensión al crimen. Su amiga Lisa sufre una violación y Jeanni decide investigar el tema.

Cuando descubre la existencia de dos gemelos idénticos de madres distintas se encuentra con la oposición de su jefe Berrington en la universidad y dueño de la empresa Genetico junto a un senador candidato a la presidencia de EE.UU. y otro socio. Lo que investiga la profesora Ferrami puede arruinar la venta de la empresa a la alemana Landsmann. 

¿Se han realizado experimentos secretos de clonación humana? ¿Con fines militares, quizá?

¿Se estarán realizando hoy en la vida real?

viernes, 12 de septiembre de 2014

Driving over Lemons o Entre limones, de Chris Stewart

¿Un libro optimista?

Bueno, el tono es desenfadado, casi divertido; el protagonista es positivo, optimista quizá. Aunque roza lo ingenuo... ¿o no? No siempre todo es lo que parece...

Chris Stewart llegó a tocar la batería con Genesis, esquilar ovejas, ayudó en una granja, trabajó en un circo, vendimia, fue pastor... da tumbos buscando su camino. Incluso realiza un viaje a la India en su etapa hippie. Al final recala en España, compra un cortijo desvencijado en Las recónditas Alpujarras y se muda en 1988.

Se trata de un libro de mucho éxito, aunque creo que está enfocado más al lector británico, el que se sorprende de la matanza del cerdo, el que mira con cierto desdén al campesino rústico y pobre del sur de España, el que aprecia el contraste cultural entre Londres y Las Alpujarras más paupérrimas. Chris Stewart no critica a nadie, hasta al que le estafa como a buen guiri en la venta del cortijo y se aprovecha de él lo describe con cierto respeto.

La síntesis de todo lo que narra es que la actitud es fundamental, frente a la adversidad, frente al engaño, el optimismo, la lucha por nuestros sueños. Casi parece ingenuo, como he dicho, pero ha conseguido su sueño, se ha asentado en su cortijo (El Valero) y se ha integrado en la comunidad (Órgiva), llegando a ser concejal. Describe con minuciosidad cada planta y cada recodo del paisaje, también la idiosincrasia de los lugareños, sin criticar (aunque no nos guste a veces cómo nos ve, quizá seamos así).

Se adapta a las costumbres locales, que resultan tan pintorescas a los foráneos, donde otros ven moscas y agua oxidada él encuentra naturaleza y una oportunidad de canalizar agua potable.

Es una lectura con mayor valor testimonial que literario, pero agradable, placentero.

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom

Este verano se ha puesto de moda el echarse encima un cubo de agua helada, con cubitos de hielo incluidos a poder ser, para concienciar de la necesidad de donar a la investigación contra la enfermedad ELA, esclerosis lateral amiotrófica, o enfermedad de Lou Gehrig. Una enfermedad mortal que ha sufrido el jugador de béisbol que dio nombre a la misma, Stephen Hawking, David Niven... A raíz de esta campaña me he acordado de este libro que tanto me gustó en su día.

Mitch Albom narra en este libro una historia autobiográfica. Después de unos años trabajando al finalizar la carrera, en 1995 Mitch contacta de nuevo con un profesor de la universidad, Morrie Schwartz, que fue más un maestro para él. ¿Quién no recuerda a ese profesor que es más un maestro en nuestra vida? Yo tengo uno y no he podido dejar de recordarlo en cada página.

Mitch se ha enterado de que Morrie tiene la ELA. Retoman el contacto y las charlas. Va a verle cada martes, son "gente de los martes", como ellos mismos se denominan, y Morrie le da unas lecciones vitales, las mejores posibles. A pesar de ser consciente de vivir sus últimos días, no se autocompadece de la enfermedad y mantiene la lucidez hasta el último momento. Es más feliz que la mayoría, como él mismo reconoce.

La síntesis de todos sus mensajes es que hay que vivir con intensidad cada día, eliminando actividades prescindibles, las que no nos enriquecen como personas y no están centradas en los demás.

Son varias las lecciones de vida, cada semana un tema: La visión del mundo, los arrepentimientos, la muerte, la familia, las emociones, el miedo a envejecer, el matrimonio, nuestra cultura, el perdón... No voy a incluir todas las citas que he subrayado en mi ebook porque mi intención en el blog es escribir resúmenes breves y, además, estoy convencido de que cada lector encontrará fragmentos destacados distintos.

Lo que es seguro es que estamos ante un libro que nos conmueve y nos ilumina.

Morrie Schwartz

https://www.youtube.com/channel/UCeWTBCSnqWXtk-Ernc6SWQA



lunes, 25 de agosto de 2014

Il tempo invecchia in fretta, de Antonio Tabucchi

¡Un placer! He disfrutado despacio de la lectura de este libro, de la plasticidad de sus palabras, de la habilidad de Antonio Tabucchi para dotar de sensorialidad a sus frases.

El título proviene de una cita del griego, del presocrático Critias: "Inseguendo l'ombra, il tempo invecchia in fretta" (Persiguiendo la sombra, el tiempo envejece deprisa).

Volveré a leer este conjunto de nueve relatos, en italiano, que siempre que sea posible hay que leer a los autores en su lengua materna. Es de esos libros que se subrayarían, se tomarían notas, con los que se detiene uno para saborear una frase, una imagen, una sensación...

El leitmotiv de los cuentos es la fugacidad del tiempo y una cierta nostalgia de otros tiempos pretéritos. Casi siempre son historias retrospectivas, ubicados en distintos países, pero predomina con claridad la luz mediterránea.

Encuentro, por último, un nexo entre tiempo y memoria, como si uno no existiera sin el otro.

"Círculo": difícil de sintetizar, ubicado en Suiza, un viejo profesor...
"Clof, Clop, cloffete, cloppete": un paciente, en un hospital.
"Nubes": una niña charla en la playa con un ex militar afectado de uranio.
"Los muertos a la mesa": en Berlín, un ex agente secreto sigue a individuos al azar, por fuerza de la costumbre de cuando estaba en activo.
"Entre generales": en Nueva York un general húngaro en sus últimos días decide reunirse en Moscú con el general que le venció en la Segunda Guerra Mundial y pasan buenos ratos.
"Yo me enamoré del aire" (en español en el original): puede que en Canarias, el protagonista queda prendado de una mujer tendiendo unas sábanas al sol.
"Festival" (ídem): unas imágenes de un juicio no grabadas, pero que el tribunal de ese régimen (¿DDR?) lo ignora, en una ficción oficial de justicia democrática, y ayuda a una sentencia favorable para alguien que cuestiona el régimen.
"Bucarest no ha cambiado en absoluto": un judío en Tel Aviv que aún cree que está en aquel Bucarest donde sufrió la persecución de Ceaucescu.
"A contratiempo": el más fantástico, donde se repasan imágenes impactantes de los desastres del s. XX y en el que el protagonista viaja a Creta a encontrarse con el futuro.

Sostiene Pereira que este es un gran escritor, creo, y yo comparto su opinión.

El insólito caso del Círculo y los Gnomos de jardín, de Peter Coolbak

Como ya he comentado, me gusta leer los libros que van a leer mis hijas. En este caso me he encontrado con una serie parecida a Geronimo Stilton. La vaca Muca es suiza, vive en el valle del río Emme (Emmental, querido Watson) y alterna su trabajo al frente de un hotel con la investigación de misterios. Al final del libro hay datos informativos sobre Suiza (queso Emmental, el deporte Hornussen, etc.) y hay pegatinas o recortables.
La serie original es italiana, Mucca Emma, y el autor juega al anonimato al igual que la autora de las series Stilton.

lunes, 4 de agosto de 2014

Ávidas pretensiones, de Fernando Aramburu

Como cada primavera, un grupo selecto de poetas del panorama nacional (no todos, sino los elegidos) se reúne en Morilla del Pinar para unas Justas Poéticas en el Convento de las Espinosas. Poesía hay poca, sexo bastante, envidias y juergas, muchas. La hipocresía esquisita de los vates contrasta con las puñaladas, conspiraciones, pasiones oscuras y todo tipo de anécdotas que despojan de la pátina dorada al congreso literario. Se trata de un concurso casi, pues el ganador lograría suculentos contratos editoriales.

Aramburu se inspiró en las reuniones del grupo 47 alemán (al que iban Günter Grass, Heinrich Böll, etc.) y tenían el trono, igual que en la novela, para recitar los poemas propios al resto de asistentes.

Este escritor me gusta. Me parece claro, lúcido, casi germánico. Ha escrito una sátira de los conventículos literarios, de los círculos de influencia en que cuenta más si eres de ellos que lo que escribas. Como en todo, en esta sociedad. Tengo la intuición de que algunos personajes serían reconocibles en la vida real, no como trasuntos, sino en detalles. Sin caer en estereotipos, sí retrata los distintos pecados capitales del ser humano, estas debilidades que nos hacen infelices. Algunas son dignas de compasión, pero los propios personajes abusan de ellas con su soberbia o victimismo.

Todavía no sé si me ha gustado el libro en su conjunto. Ha habido partes que sí, como el lenguaje rico, rompiendo normas gramaticales. Es lo que más me ha gustado, el tono desenfadado y vanguardista en el léxico del narrador. Las descripciones de las escenas, la parodia esperpéntica, satírica, caricaturesca de los personajes... pero me ha saturado tanto contenido sexual explícito y escatológico. También encuentro excesivo el número de personajes. El supuesto tono de humor no me ha arrancado ni una sonrisa, pero sí he reconocido la lucidez con que retrata las debilidades humanas. Cada personaje con las suyas.

Algunas frases que me han gustado:

"La soledad que le untaba el alma con su pomada triste".
"Minutos inútiles, sin provecho bibliográfico para él, engordadores de la edad, pero no de la experiencia".
"La luna anoréxica arrojaba sobre la escena unos centímetros de claridad".
"Arrastrando las erres, siseando las eses, farfullando las efes", bonita aliteración.
"Alegre tristeza", un oxímoron. Como dije, Aramburu ha desplegado su arsenal lingüístico, ha experimentado y jugado con las palabras y las frases.

viernes, 30 de mayo de 2014

Expiación, de Ian McEwan

Casa de campo de los Tallis. 1935. El aburrimiento burgués del verano. Robbie Turner es el hijo de la criada y ha estudiado en Cambridge porque el siempre ausente señor Tallis le pagó los estudios. Volvió con mejores notas que Cecilia, la hija mediana de la familia y que también estudió en Cambridge. La hija pequeña, Briony, con vocación de escritora a sus 13 años, prepara una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, el mayor de la familia. Éste llega acompañado de su amigo Paul Marshall, hijo del empresario que lograría que las mochilas de los soldados en la guerra llevaran sus chocolatinas Amo. Y Lola, la pelirroja y desarrollada prima de los Tallis que ha venido a pasar una temporada a la casa de campo con sus hermanos, los gemelos Pierrot y Jackson.

Briony, al final del libro se revela como una famosa novelista que había escrito la novela (además de hacer de enfermera durante la guerra) como expiación por su calumnia: acusar a Robbie de violar a su prima Lola. Sin embargo, ha arrastrado toda su vida los pesados remordimientos de su crimen, que no es sólo la falsa acusación sino sobre todo el haber destruido un amor incipiente entre Cecilia y Robbie. Un error de adolescente, sí, pero de fatales consecuencias que ha destrozado la vida de éstos y de ella misma, que llevará como una losa de mármol el peso de los remordimientos. Tanto, que morirá antes de publicar el libro porque Lola se casó con su violador, un magnate poderoso, que pleitearía contra la editorial si se sacaba la novela a la luz.

Expiar, según la RAE, significa "padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes" y también "Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio".

El estilo del autor es denso, pausado, como arrastrar los pies por el fango. Describe muy bien y demuestra su dominio del léxico, aunque lastra el ritmo demasiado para mi gusto. Sin embargo, he de reconocer que esta técnica es perfecta para transmitir al lector la lasitud derivada del calor veraniego, de la cadencia ociosa de las vacaciones estivales, incluso de la rutina en el hospital o de la lenta retirada a pie hasta Dunkerque.

Cambia de narrador, del omnisciente inicial a la primera persona al final. Incluso emplea el indirecto libre. Se distinguen cuatro partes: Antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la misma, cuando Briony se convierte en enfermera y la última, en la que Briony habla ya como escritora consagrada y revela detalles de las partes anteriores. La narración avanza y vuelve, con flashbacks y recuerdos, redondeando y completando escenas con nuevos puntos de vista y reflexiones.

Me ha gustado mucho la novela. Buena historia, con sorpresa final incluida, bien narrada, original argumento, magníficas descripciones de escenarios, pensamientos y emociones. Muy recomendable.

jueves, 24 de abril de 2014

El túnel, de Ernesto Sábato

"Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne". 
Este íncipit te sumerge de golpe en la historia, narrada de forma que avanzas sin darte cuenta.

Juan Pablo Castel es un famoso pintor argentino que comienza a contar su historia, la del crímen que cometió. No para justificarse, no por vanidad (ni "la vanidad de la modestia"). ¿Por qué, entonces? Algo de orgullo o soberbia... según el narrador, el propio Castel, para que al menos uno de los muchos lectores probables que tendrá llegue a entenderle.

Es una novella de desesperación, de celos, de duda existencial. Castel no consigue comunicarse más que a través de su pintura y ni aún así. El hombre de ciudad está solo entre la multitud, incomunicado entre tanta información. Busca el sentido de la vida y el amor absoluto.
Castel está abrumado por la duda, la inseguridad y la obsesión. De hecho, Sábato retrata de maravilla su obsesión posesiva, sus cambios de humor, sus dudas agónicas. Se trata de una novela psicológica, en cierto modo.

Me desasosiega pensar que hay gente así por el mundo y que me pueda cruzar con ella. O mis seres queridos más que yo.

El leit-motiv del libro puede ser su cuadro, "Maternidad", ese en el que se fijó María Iribarne y por ello Castel en ella. A través de él creyó que por fin salía del túnel "oscuro y solitario" de su pasado y hallaba la comunicación con alguien.

Atendiendo al título del cuadro, ¿Tendría algo de edípico? Y Allende, antes de suicidarse, le llama "insensato". Insensato... sin sensatez... ¿loco? Como todos los buenos libros, más aún si breves, hace pensar.

Algunas citas:
 "La frase <todo tiempo pasado fue mejor> no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido".
"¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?" Vivimos una "comedia inútil".
"Vivir consiste en construir futuros recuerdos".
"Las cartas de importancia hay que retenerlas por lo menos un día hasta que se vean claramente todas las posibles consecuencias".
Y una que me ha resultado graciosa: "Novelas en esta época. Que las escriban, vaya y pase..., ¡pero que las lean!"

viernes, 18 de abril de 2014

La lentitud, de Milan Kundera

El narrador viaja con su mujer a un castillo convertido en hotel a pasar un fin de semana. En ese castillo tuvo lugar una historia narrada en una novela del s. XVIII. En este libro hay un congreso de entomología, ya en el s. XX. Se mezclan las historias de la novela del XVIII, la del congreso y lo que imagina el narrador, cuya fantasía, al hacer sonar en su cabeza el himno de la alegría de Beethoven, hace que despierte a su mujer dormida. Realidad y ficción se mezclan en el libro y con el lector.

Sin embargo, me ha decepcionado este libro de uno de mis autores favoritos. Es un ensayo o un relato o nada de ambos. No sé. Como el trasunto del autor, el narrador en este caso, dice en un momento del libro, lo ha escrito como un juego, un juego en el que él se habrá divertido, porque a mí me ha aburrido. Tiene destellos de lo que me gusta en su literatura, de la lucidez de los autores checos, pero no me ha gustado. Ni el lenguaje soez, ni la falta de interés de la trama, ni el no-desenlace final...

Lo único que me ha gustado es cómo, al estilo de lo que yo hago, mezcla realidad y ficción cuando hace encontrarse al motorista del siglo XX (y su casco, ¿blanco?) con el caballero del XVIII (y su pelucón empolvado) cuando ambos salen del castillo. Ese juego posible en la literatura, que ha desaprovechado Kundera.

Unas cuantas citas: "La fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer". Eduardo Punset dijo algo parecido al definir la felicidad como ausencia de miedo (del futuro).

"Como los placeres traen muchas veces más desgracia que felicidad, Epicuro sólo recomienda placeres prudentes y modestos". Epicuro también dijo que "el hombre sabio no busca actividad alguna relacionada con la lucha" y "¡vivirás oculto!".

"El grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido".

Y que el insulto es el recurso del débil... 

domingo, 13 de abril de 2014

El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu


Lo que más me atrajo fue que fuera un psicoanalista de la corriente cognitiva, como un amigo mío. Pero me ha decepcionado en parte, aludiendo tanto a su consulta privada y con un prisma tan particular sobre determinados temas. Está en su derecho, por supuesto, faltaría más que el autor no pueda dar su opinión y ser subjetivo, pero no espero encontrar eso en un libro de autoayuda. Me da la impresión de que es de esos libros de psicología superficial.

Me voy a quedar con lo bueno que he encontrado en el libro... que no es mucho.

El resumen es que todo depende de nuestros pensamientos. Si son positivos, no limitadores, nuestra vida será feliz. Asegura que no necesitamos más que comida y bebida para poder ser felices (Lo de la complejidad de nuestra mente o la pirámide de Maslow no lo menciona). O sea, cerditos felices, como los animales.

lunes, 7 de abril de 2014

Un asunto sentimental, de Jorge Eduardo Benavides

Dinorah Manssur es una siria que creció en Perú y es cristiana en Damasco. Jorge Benavides la conoce en un viaje a esa ciudad invitado por el Instituto Cervantes y se enamoran. El apogeo de su enamoramiento se desarrolla en Estambul y el declive en su tercera cita: Nueva York. Dinorah pasa a ser la obsesión del escritor, sobre todo desde su desaparición. Sigue su rastro por Ginebra, París, Lima, Cusco, Venecia... surgen especulaciones (de speculum en latín, espejo) sobre su proximidad con grupos terroristas. ¿Será la misma Dina, Tina y Dinorah?

Un nuevo tema de este autor, ya por fin sin el de la dictadura peruana. Tanto, que el contraste me ha chocado, no le imaginaba con este registro romántico y sentimental. 

Le tengo que preguntar por ello y por los detalles reales de la historia, pues aparece él mismo como personaje. Y no es que como lector confunda a autor y narrador, que eso lo tengo superado, pero es que en esta ocasión uno de ellos se llama Jorge Benavides y es escritor, experto en Vargas Llosa... No sé si incluso el otro narrador, Albert Cremades, tiene algo de trasunto también. Y me ha llamado poderosamente la atención su fetichismo por las rodillas.

Está muy bien descrito, en ocasiones con tanta profusión de detalles que retrasa el ritmo. Sin duda lo ha hecho a propósito. El léxico es rico y abundante, preciso y precioso. Los ambientes son plásticos y tangibles, también las sensaciones: he terminado el libro con olor a tabaco pegado a mi ropa y un sabor a dry martini y a gin tonic empapelado en mi boca.

Sólo he echado en falta algo más de ritmo y movimiento, pues predomina la reflexión, la conversación, la especulación, la información, la descripción...

Muy logrado está el efecto de los espejos que se reflejan entre sí. Una historia a la que nos zambullimos desde puntos de vista simétricos, antagónicos y, sin embargo, distintas caras poliédricas de una misma realidad.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievsky

No cuestiono la magnitud de este clásico de la literatura, pero me ha parecido tedioso, con un estilo típico de los rusos del XIX (como no podría ser de otro modo), lento hasta la exasperación...

Rodión Raskólnikov es un joven estudiante de San Petersburgo pobre como las ratas que comete un crímen en base a una supuesta buena causa, casi con un supuesto altruismo, como el de eliminar de la sociedad a una usurera. También por cumplir una misión como superhombre, pues se veía uno de ellos. Los remordimientos y las dudas le torturan y suponen el castigo a sus crímenes (pues aprovechó a matar también a la hermana de la usurera, que le había sorprendido in fraganti).

Tenemos entre manos una novela psicológica, lo que en sus tiempos debió de resultar innovador, vanguardista. Tan bien escrita que incomoda al lector, que no puede quedarse indiferente ante lo que se narra.

¿La síntesis? El castigo por un crimen a veces son los remordimientos más que la condena judicial. Rodión se autoexcluye de la sociedad y de la familia logrando un ostracismo social autoimpuesto. Se castiga a sí mismo. Su mente torturada pasa de un estado a otro: tan pronto se ve libre de castigo penal como observado hasta la médula, como en una radiografía; a veces inocente por la supuesta buena causa de su doble crimen y otras culpable sin perdón. Sufre la tortura mental de su mala acción con el debate interno que le desasosiega. No es disculpable por enfermedad alguna, pues planificó el acto (mal, pero planificado) y a pesar de que, por ejemplo, el hacha que pensaba utilizar inicialmente había desaparecido de su lugar siguió adelante con el proyecto. Humilla a Sonia, con la que se promete, quizá para sentirse en igualdad de condiciones. Es como si sólo se atreviese a relacionarse con otras personas igual de miserables y abyectas que él. Se aparta así, poco a poco, de su madre Pulqueria y su hermana Dunia.

La novela ofrece una panorámica de la sociedad y costumbres de la época, así como de la naturaleza humana, de sus debilidades y miserias.

En fin, una novela decimonónica (como es propio de ella) dura de leer, pero un clásico al fin y al cabo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Ser escritor..., de Abelardo Castillo

Sigo leyendo, como dije, libros de técnica literaria o relacionados con la literatura. Opiniones de escritores, citas de grandes autores, consejos, nuevas tendencias, ensayos sobre otros libros, recomendaciones de lecturas y escritores, interpretaciones de novelas y cuentos...
A veces aprendo algo nuevo, casi siempre recuerdo o reafirmo. En todo caso, me consolida en mi vocación y en mis referentes literarios.
Un amigo me prestó estos dos y no me han defraudado. Quizá el de Abelardo Castillo me producía algo más de recelo por su convicción del compromiso que ha de tener un escritor y el tono del autor. Sin embargo me ha gustado mucho.

La gente feliz lee y toma café, de Agnès Martin-Lugand

Este es el típico libro que compro sin referencias, porque me gusta el título o la portada, o ambos. No conocía a la autora ni sabía nada. Y pasa lo que pasa.

Una novelita romántica, infestada de lugares comunes, que se lee de un tirón. Tan sólo el final hace algo más verosímil la historia. Sin embargo, es inevitable reconocer en su historia muchos detalles de otra novela y película: "Posdata: te amo", de Cecelia Ahern.

Los personajes son estereotipos y no se profundiza en su personalidad. 

El título correspondía al nombre del café literario que regentaba la protagonista, Diane, junto con su amigo homosexual, Félix. La pena es que eso es todo, nada de la historia transcurre en el mismo.

Diane ha perdido a su marido y a su hija en un accidente. Después de un año aislada del mundo, incapaz de superarlo, le da la ventolera de mudarse a Mulranny en Irlanda. Allí conoce a un hombre varonil, antipático y borde... y se enamoran. En fin, para qué contar más.

domingo, 9 de marzo de 2014

La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro

He releído esta novela de José Luis Sampedro como homenaje póstumo (y tardío) a un intelectual de verdad, no de los de tertulia televisiva, culto, inteligente, lúcido... 

Me gustó más la primera vez que leí la novela, hace unos años, pero no me ha decepcionado ahora. Su prosa sigue siendo de calidad y el retrato de los personajes es tan vívido que suscita polémica entre los lectores (en mi club de lectura criticaban el machismo del protagonista, por ejemplo).

Es inevitable reconocer al autor en el personaje principal, no en vano coincidía la edad de ambos, o casi, y escribió la novela a raíz del nacimiento de su único nieto, Miguel.

Salvatore Roncone es un viejo partisano de Calabria que, debido a su enfermedad en fase terminal, se instala en casa de su hijo en Milán. El contraste entre su vida rural y su pasado tosco choca con el estilo moderno (donde la comida viene envuelta en bolsas de plástico y no sabe a nada) y urbanita del norte de Italia, la nuera estirada y el sistema educativo (que minimiza el contacto físico con los bebés). Esto es lo que más le preocupa y por eso se embarca en una cruzada para educar, preparar y ayudar a crecer a su nieto Brunettino. Ejerce de abuelo con sus historietas, sus recuerdos y su obsesión por el nieto, y que encuentra tiempo para conocer a Hortensia, una mujer de su quinta, con la que comparte un amor sin necesidad de dormitorio.

En ningún momento menciona explícitamente el nombre de la enfermedad que sufre Salvatore, a la que llama Rusca, pero no cabe duda de que se trata del cáncer. Pese a ello, de la historia se desprende un espíritu positivo, de que siempre se puede aprender, que puede cambiar uno mismo, evolucionar, encontrar de nuevo el amor incluso en los últimos estadios de la vida. La clave es la Aceptación de la muerte. Así se puede seguir viviendo y disfrutando de la vida hasta el último momento e incluso morir con una sonrisa en los labios, como la de los esposos estruscos en cuyo sarcófago yacen abrazados y que da nombre al libro.

viernes, 7 de marzo de 2014

Elogio de la lentitud, de Carl Honoré

He tardado en añadir un comentario en este blog por varias razones. Una, porque estaba imbuido del espíritu de no-prisa después de leer este libro. Otra, que no tenía tiempo, tan acelerado como es mi... ¿contradicción? ¡Evidencia! Karoshi...

Por eso recomiendo esta lectura. Tengo todo el libro subrayado, así que un resumen con esas citas no sería sino otro libro. Es difícil sintetizar un ensayo sin desvirtuarlo ni sacar sus citas de contexto, pero voy a intentarlo despacio...

Alguien me dijo una vez (puede que fuese un libro) que leemos en los libros lo que ya pensamos y sentimos, que escogemos los libros que nos van a hablar de lo que ya sabemos. Puede que esto me haya pasado en esta ocasión. De hecho, hace un tiempo escribí un artículo titulado "El placer de la lentitud". Por supuesto que no estaba tan documentado como este ensayo, ni lo pretendía, aunque recogía el mismo espíritu. Podríamos haber intercambiado Carl y yo los textos.

Carl Honoré comienza poniendo sobre la mesa un concepto: "la enfermedad del tiempo". Puede que no esté diagnosticada en los manuales de medicina, pero me cuesta creer que alguien niegue su existencia. Es una patología de la sociedad occidental, un síntoma de un malestar existencial profundo.

Lo primero que hay que dejar claro es que Carl Honoré no es un extremista que abogue por hacer todo despacio. Defiende, en cambio, hacer cada cosa a su ritmo y eso implica hacer deprisa algunas tareas. Otras, sin embargo, no deben acelerarse: comer, hacer el amor, establecer relaciones verdaderas y significativas... Cada cosa tiene su tiempo, su Eigenzeit. El secreto está en el equilibrio.
  • Una vida apresurada se convierte en superficial.
  • Hemos olvidado la espera de las cosas y la manera de gozar del momento cuando llegan.
  • Hemos perdido el arte de no hacer nada, de cerrar las puertas al ruido de fondo y las distracciones, de aflojar el paso y permanecer a solas con nuestros pensamientos.
  • La frustración crónica que burbujea bajo la superficie de la vida moderna.
  • La rabia flota en la atmósfera.
  • Hacer las cosas más despacio suele significar hacerlas mejor: salud, trabajo, negocios, vida familiar, ejercicio físico, cocina, sexo...
  • Tratamos de acumular tanto consumo y tantas experiencias como nos sea posible. 
  • El resultado es una corrosiva desconexión entre lo que queremos de la vida y lo que podemos tener.
  • La velocidad es una huida de la muerte, un deseo humano de trascendencia.
  • Ser lento no significa ser apático, atrasado o tecnófobo.
  • El cerebro rinde más si se desacelera, ondas alfa y zeta.
  • Menos es más.
  • ¿Para qué es la vida?
El frenesí llegó con la revolución industrial y con los relojes en las torres de las iglesias y ayuntamientos. Lo que las máquinas nos prometían es exactamente lo que nos robaron: el tiempo. Los relojes son los amos de nuestra vida; cada paso que damos viene medido en esferas con manecillas o pantallas digitales. La última mentira de la humanidad es que la informática iba a simplificar los trabajos y ahorrarnos tiempo. ¿No trabajamos más cada vez? Tengo mis dudas de si es algo inevitable u orquestado por los que gobiernan el mundo. Para que la gente no piense, mantenla ocupada. Hasta con el ocio, con tal de que no estén parado y alguien se cuestione el status quo.

El movimiento Slow (Slow food, slow cities, sexo tántrico, la MCA o medicina complementaria y alternativa, el Reiki, las pausas para descansar en el trabajo, el Chi Kung, el Tempo Giusto en la música...) es algo global. Quizá no se imponga como actitud mayoritaria, pero no se le puede negar que se ha consolidado en el tiempo. La importancia de descansar, la educación pausada de los hijos, la atención sin prisas al paciente, pasear, caminar, meditar...

Quizá nos debiéramos plantear algo. Supongamos que sabemos a dónde queremos llegar, pero ¿por qué queremos llegar allí? ¿Lo queremos de verdad o se supone que es lo que queremos? Y una vez que lleguemos, si lo hacemos, ¿qué?

En fin, ¡una lectura imprescindible!

miércoles, 5 de febrero de 2014

Hablando de Football

"De repente apareció en Grada Gimnástica, venía del más allá y tenía acento y modos británicos..."
Samuel Wolstenholme, el primer entrenador de la Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega vuelve casi un siglo después a comentar los partidos de su querido equipo. Alterna el whisky (que no whiskey) con el té, sufre y se emociona como cualquier aficionado, lejos de la flema británica. Siente los colores, vamos.
Un enfoque divertido que ha elegido el ínclito Pedro Telechea Montes, socio y seguidor incondicional de la Gimnástica, igual que su colaborador, asesor y amigo, José Oriol Correas.
Algo bueno tiene el míster, me refiero a Wolstenholme, y es (entre otras virtudes) que jugó varios años en el Everton inglés.

lunes, 3 de febrero de 2014

El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte


Lex Varela es una investigadora editorial. Busca obras y autores para las editoriales que la contratan. En esta ocasión Birnan Wood, una firma especializada en libros de arte de gran formato, le ha encargado conseguir a Sniper (que en inglés significa francotirador), un grafitero legendario y huidizo, para proponerle una antología de su obra y una exposición en una galería de arte, incluso exponer en Londres o en el MoMA. Tras sus huellas va de Madrid a Lisboa, de ahí a Verona, Roma y Nápoles. Sniper es buscado, además, por el magnate Lorenzo Biscarrués quien le culpa de la muerte de su hijo y pretende ajustarle las hechuras.

Es estupendo aprender de las lecturas más allá de disfrutarlas. Gracias a este libro he comprendido que no todo el grafiti es vandalismo. Ya me gustaban muchas de sus "intervenciones" (sobre todo recuerdo algunas de Zurich o Ginebra), pero ahora sé que algunos grafiteros tienen reglas y principios. Ahora sé lo que es un tag y un stencil y he conocido la existencia y obra de Banksy.

Lo que más me ha gustado es el tema. ¡Por fin una novela con un argumento novedoso! Sin embargo, las voces de los personajes suenan muy parecidas a los de otras novelas del mismo autor y, por ende, al autor. Sobre todo cuando cita libros y películas. Es lo malo de leer y escuchar al Arturo Pérez-Reverte periodista, no puedo evitar reconocer su filosofía personal en boca de algunos personajes, como la protagonista y al propio Sniper. Lo peor y que me ha dejado mal sabor de boca: el final. El desenlace, tan sorprendente como verosímil, pierde efectismo por lo siguiente: una novela narrada en primera persona no puede escatimar al lector "esa información" tan importante sin incurrir en falta. (No voy a revelarlo porque procuro no destripar los libros a los que lean mis reseñas). Pero sí: Arturo Pérez-Reverte ha hecho trampas.
Me parece una novela floja, lineal, sin tensión ni intriga. Bien documentada, eso sí, y con buena ambientación. Encontramos buenas reflexiones y también descripciones muy plásticas, tangibles. Sin embargo, algunos personajes estén desdibujados (Bigote Rubio y Cara Flaca; y no sólo por el mote). Me llama la atención que no haya conseguido un académico como él lograr una voz femenina creíble en la protagonista (con la excusa de que es lesbiana hablaba y se comportaba como un hombre) Y me siento algo estafado con el final.

Una vez más hago una reseña personal y breve, no pretendo ni sentar dogma ni hacer una recensión rigurosa, a diferencia de otros blogs magníficos que flotan en la red. No me riñan los devotos del escritor cartagenero, que el best-seller, con todo, me ha gustado.

jueves, 23 de enero de 2014

El duelo itinerante, de Fernando Cerutti

Este libro no es para leer deprisa. Es mucha la información que transmite y todo tan novedoso para mí que tenía que dosificar su lectura. Se trata de una oportunidad única de conocer esta profesión y estos proyectos, también de viajar, como con Javier Reverte y Ryszard Kapuściński, dos de los autores de referencia de Fernando Cerutti.

Gracias a él he podido acercarme a tres continentes (América, África y Asia) y a una docena de países de los que desconocía su drama con el detalle del que lo ha visto a pie de calle. Vale que el narrador y autor es un consultor de proyectos de cooperación al desarrollo (lucha contra la pobreza) y por tanto algo objetivo y externo, pero no puede evitar su visión humana y compadecerse de los destinatarios de esas ayudas de la Unión Europea. Y su humanidad se manifiesta también en el sentido del humor con las anécdotas que narra.

Son muchos también los personajes que describe, algunos con nombre ficticio, y lo hace de manera tan realista que provoca simpatías por unos y repulsa por otros.
Envidio su experiencia, la oportunidad de conocer tantos países y personas, de conocerlos de verdad, no como turista de foto y comida basura. Pero también admiro su valor, pues en algunas ocasiones su vida ha estado en peligro (selva, prisiones, agentes corruptos y violentos...).

Me caen muy bien L.A. y Lorenzo, y Enrico con su sabiduría. Y es que el libro también tiene reflexiones y citas muy acertadas.

Una definición de lo que es su libro es el de "Testimonio" tal y como lo define John Beverley. Aunque el autor no comparte la totalidad de lo que esta definición describe, se ajusta bastante:

"La novela testimonio se propone como una expresión intrahistórica, un trozo minúsculo y personalizado de historia, es la recuperación de un pasado que queda inmortalizado mediante su escritura. Esa interpretación por parte del autor lleva a considerar este género bajo la fórmula ficción + historia. El novelista es testigo de los dilemas morales, y se preocupa más por lo verosímil que por lo estético, generalmente. Elige qué inmortalizar, qué extraer del anonimato y trata de conseguir que esos personajes intrahistóricos, continúen vivos en el recuerdo de los lectores.
Este subgénero literario posee un carácter historiográfico y, al tiempo, subjetivo: es un alto en la historia para apreciar un fragmento individual y contextualizado de ella en su desnudez: es una expedición hacia la verdad subjetiva de un asunto, en forma de lucha personal, donde el Yo cobra una importancia vital en su elaboración, creando así un género literario que mezcla ficción e historia, mediante vivencias personales de un personaje, de forma que se crea una historia valorativa, casi siempre de carácter aflictivo, rememorando una época difícil, y a menudo con fines catárticos, bien para el escritor o bien para los lectores."

A Fernando le gusta describir su libro como una mesa con tres patas: novela, libro de viajes y ensayo. Como  tres patas son las tres aes de los tres continentes.

Y más allá de los viajes está el viaje más complicado y que nunca termina: el de la evolución personal. Fernando viaja, evoluciona y crece. Diez años que no terminan, pues su viaje continúa.

miércoles, 15 de enero de 2014

Juntos, nada más, de Anna Gavalda

El mejor libro que he leído en mucho tiempo. 

Camille es una chica de 26 años, casi anoréxica, que trabaja de limpiadora aunque tiene un don para el dibujo. Vive sola en un trastero-buhardilla de un edificio señorial de París. Franck es un chico malhablado, de poca cultura, pero un cocinero excepcional, que vive con Philibert, el único hijo varón de un marqués apolillado. La rebeldía de Philou es dedicarse a vender postales en un museo y su vocación la historia de Francia. Son tres rebeldes silenciosos, inconformes con la sociedad que pretende amoldarlos a lo que se espera de ellos. Philibert rescata a Camille de morir congelada en su buhardilla y los tres conviven en un piso de 400 metros cuadrados con la incertidumbre del tiempo, pues la vivienda está pendiente de adjudicación en una herencia. Se añade al grupo Paulette, la abuela de Franck, que ya no puede vivir sola. Los roces de la convivencia cuando tienen personalidades tan diferentes son inevitables. Si embargo, la bondad interior de cada uno les mantiene unidos y apoyándose en esa lucha por sus sueños.

Un libro que se devora, con muchos diálogos magistralmente reproducidos y unos personajes tridimensionales. Anna Gavalda demuestra así sus grandes dotes de observación y de escritora. 

Los diálogos apenas están acompañados de acotaciones ni descripciones, es como si les escuchásemos hablar a los personajes y, sin embargo, se entiende perfectamente el contexto y los matices. Puede que sean los mejores diálogos que me haya encontrado.

Los personajes evolucionan y, para que esa evolución resulte natural al lector, se necesitan muchas páginas. No obstante, no se hace pesado en ningún momento, la lectura es fluida. Las páginas van cayendo como copos de nieve, ligeras y agradables.

Un detalle importante que me ha llamado la atención: los tres personajes principales (de los cuatro protagonistas) son excelentes en lo suyo. Camille pinta de maravilla, Franck cocina como nadie y Philibert es un experto en historia de Francia. Como personas serán un desastre, pero se les respeta en lo que hacen y lo hacen tan bien porque les apasiona. Eso es algo que todos deberíamos tener en cuenta, deberíamos dedicarnos a lo que nos apasiona y así seríamos buenos en ello, sin duda. Les habrá mejores, pero seríamos sobresalientes. Los tres emocionan con su obra, sobre todo Camille y Franck. ¡Qué más se puede pedir! Pierre quiere exponer los dibujos de Camille y los restaurantes se rifan a Franck, que todavía "sólo" es tercer cocinero.

Alguna cita. En la página 394: "Lo que yo he leído es que si no eres como los demás, si no consigues ser lo que los otros esperan de ti, entonces lo pasas mal. Sufres como un perro y, al final, la palmas".
"No sabré pintar, pero sí sé mirar", dice Mathilde. Algo así me pasa a mí con la música, no soy capaz de reproducir de forma atinada ni una nota, pero sí aprecio la calidad y la distingo.

viernes, 10 de enero de 2014

Yo, mi, me... contigo, de David Safier

Un libro que me ha hecho quitar el mal sabor de boca de mi anterior lectura. Como cuando masticamos una nuez quemada, que necesitamos tomar de inmediato otra rica para limpiar el paladar y la lengua y para no irnos maldiciendo a las nueces.

Una vez más me he sorprendido yo mismo al soltar una carcajada mientras avanzaba por sus páginas. No siempre hay que leer a los clásicos, ni a los grandes autores contemporáneos. Hay que leer para disfrutar (y me remito una vez más al decálogo de Daniel Pennac en "Como una novela" con los derechos del lector) de buenas historias bien contadas.

El libro adolece de errores de ambientación e históricos, pero ya lo advirtió el autor, así que no me sentí estafado. Por otro lado, en la novela no deja de recordar su mensaje, el mismo que el de "Maldito Karma" o "Jesús me quiere". En síntesis viene a decir que tenemos que aceptarnos para poder querernos y así poder amar al resto del mundo y ser felices. También que si no nos realizamos como personas nos reencarnaremos, en hormiga o en Shakespeare... pero sin moralina.

De esto trata esta novela, de que las almas no mueren, se reencarnan. No son conscientes de sus otras vidas, pues el espíritu sí fallece. Salvo en esta ocasión, en la que Rosa es transportada por un hipnotizador al siglo XVII, a un cuerpo anterior, el de William Shakespeare, para que descubra el verdadero amor. Lo original de esta historia es que el dramaturgo y la mujer comparten el cuerpo, conviven los dos espíritus en una misma carcasa humana. Los diálogos son muy divertidos y las escenas rocambolescas.

jueves, 2 de enero de 2014

El mundo según Garp, de John Irving

 
"Los tres cuartos no son suficientes", afirma Garp en la novela. Para mí sí lo han sido. Ni sé por qué he leído tanto (y un poco más). 
Una vez más, creo que llevo la contraria a la inmensa mayoría de los que lo han leído. No he encontrado ni uno que afirme que no le haya cautivado o le parezca una buena novela.
A mí, me ha parecido una novela aburrida, sin interés, con historias anodinas, trufada de sexo sórdido, tan sólo salpicadas de momentos que mantenían mi curiosidad para decepcionarme al final. No me resultan verosímiles determinadas escenas, pero no las cuestiono pues seguro que la realidad ya habrá ofrecido ejemplos similares.
Jenny Fields es la madre, enfermera, que concibió a Garp de un desconocido herido de guerra y de la forma más kafkiana posible. Garp, a diferencia de su madre, no vive al margen de las sociedad, sino que se casa, tiene hijos, amigos... Ambos, madre e hijo, escriben y tienen éxito. Las aventuras de Garp son excéntricas y se incluyen los relatos que escribe dentro de la propia novela, como una matrioska. La mujer de Garp, Helen, es la que trabaja y él es amo de casa, cocina, persigue coches en su barrio y adora a sus hijos.
Ni el tema de las ellenjamesianas lo salva. Ha conseguido que mi anterior lectura me parezca mucho mejor todavía.